Utilizamos cookies propias y de terceros para fines analíticos y para mostrarte publicidad personalizada en basa a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas)
Han pasado dos años en Saint-Hubert. La vida es tranquila, quizás demasiado para Adélaïde y Simon, quienes padecen la falta de amigos de su edad. Eso sin contar con la llegada de Stanislas, el hijo de Bernard (el antiguo presidente de los cazadores del pueblo), quien ha regresado a vivir al campo con su esposa y sus dos hijos. Son guapos, jóvenes y amigables. Su único defecto: ¡cazan con perros! La paz del pueblo está a punto de romperse: nuevos vecinos, nuevos problemas...